Sabéis que Gmail trata igual los correos que incluyen un punto y los que no. Esto significa que mi correo "oficial" y personal s.delossantos@gmail.com es, a efectos prácticos, exactamente el mismo que sdelossantos@gmail.com. Esto lleva a una confusión
documentada ya por Google, pero de lo que muchos
se quejan aún.
El caso es que el hecho de recibir correo que no te corresponde, ocurre especialmente con Gmail. Yo personalmente, desde hace tiempo, recibo correos destinados a una señora llamada Soledad que vive en algún lugar de Argentina. Gracias a estos correos y las suscripciones que me llegan, sé que le gusta la ecología y que ha estado recientemente embarazada. También que hace tiempo que no va a su gimnasio y la dueña se preocupa personalmente por si le ha pasado algo (probablemente que se quedó embarazada).
Las razones por las que tengo acceso a ciertos correos personales que le corresponden ser varias: Quizás se equivocó al dar su email y se ha propagado, de forma que el error ya persiste en varias agendas de amigos y servicios. Lo cierto es que, a pesar de mis esfuerzos por avisar, no se ha solucionado por completo el malentendido. El último correo que he recibido ya es el más grave, puesto que reza así:

Por supuesto he avisado al remitente.
Todo esto me ha recordado lo poco que, después de tantos años, ha calado el correo cifrado en el usuario de a pie. ¿Quién cifra su correo? Normalmente usamos el email como una postal, y deberíamos cifrar su contenido, especialmente cuando enviamos información sensible. Incluso, aunque estemos seguros de que usamos la dirección de destinatario correcta. Casos como el de HBGary en el que publicaron todos sus correos personales (y todavía están disponibles por torrent), hubieran tenido un impacto mucho menor si el contenido hubiese sido cifrado.
No será por falta herramientas...